Ahorro voluntario para el retiro

EL NUEVO ESQUEMA DE “AHORRO VOLUNTARIO FORZOSO”, ¿BENEFICIO O MALEFICIO?

Tras el análisis que realiza la Secretaría de Hacienda y Crédito Público junto con la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, muchos medios satanizan la nueva medida del gobierno federal como una forma para reducir la libertad financiera del mexicano, sin embargo, de aprobarse esta nueva medida, ¿en serio sonaría tan mal?

El caso de México

En estricto sentido, el sistema de pensiones mexicano tiene una profunda raíz en el Estado de Bienestar de principios del siglo XX, en donde las Instituciones jugaban un sustantivo papel en el otorgamiento de derechos a la clase trabajadora, lo que aunado al papel del Estado como ente rector de la economía nacional, fomentaban una gran carga a las finanzas públicas.

Durante la segunda mitad del siglo XX, el Estado mexicano tuvo serios problemas para mantener una economía estable, eso, junto con las variables macroeconómicas, llevarían al gobierno a deshacerse de su papel como Estado empresario, impulsando el modelo neoliberal (Modelo Secundario Exportador), concluyendo con la incipiente industria nacional al no poder competir con las trasnacionales en el último cuarto del siglo de referencia.

Acompáñame a ver esta triste historia: la experiencia de la Unión Europea

Lo anterior nos podría hacer pensar que México cometió un error al dejar a un lado el Estado de Bienestar que ayudaría a la clase trabajadora, reivindicando el sentido del contrato social que tan románticamente se hablaba en la Francia Revolucionaria, sin embargo, tras 30 años de historia económica podemos determinar ciertos detalles.

Entre 1980 y el 2010, la Unión Europea (anteriormente Comunidad Europea) mantuvo su política de Estado de Bienestar, en donde diversas industrias son aún propiedad del Estado y que estas pueden o no representar un beneficio a las finanzas públicas. La competitividad industrial es mayor y, por lo tanto, puede pensarse que estos beneficios se desbordan hacia todos los sectores de la población, sin embargo, las tasas de inmigración incrementaron durante estos años, fomentando la piratería y la carga a programas sociales que buscan disminuir el sufrimiento de los sectores más vulnerables de la sociedad, los sueldos no son competitivos y las nuevas generaciones no tienen las mismas oportunidades que sus padres, a pesar de tener mayor preparación académica.

Ante este nuevo escenario, algunos países europeos lograron sortear las dificultades y reorganizaron sus finanzas públicas, sin embargo, países como Italia, Francia y Grecia, hicieron caso omiso de esto, siguiendo con el gasto desmedido hacia programas sociales.

Con la crisis del 2008, el mundo se sumió en una gran depresión económica que llevaría a Grecia y a Italia a la quiebra. Grecia tuvo que llevar una gran reestructura económica que logró tirar el sistema bancario, dejar sin trabajo a más de una cuarta parte de la población, sin pensión a los adultos de la Tercera Edad y que concluyó en una gran crisis política.

La experiencia de Grecia nos puede dejar una buena moraleja, y esta recae en que no siempre es tarde para hacer bien las cosas. En este sentido, México está consciente de la situación y de las variables macroeconómicas y microeconómicas que impiden el crecimiento, la carga que representará la clase trabajadora nacida entre 1980 y el 2000, y las repercusiones en el sistema financiero si este llegase a fallar.

Si bien no todo es miel entre hojuelas, es importante realizar una mayor inspección por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) hacia las AFORES y de la ética que tienen sus operadores así como intermediarios como profesionales que brindan la seguridad al ahorrador que pone la confianza en ellos. Ahora bien, no todo es responsabilidad del gobierno, sino que también como mexicanos debemos tener esa responsabilidad de informarnos sobre el destino de nuestro capital, incrementando nuestra educación financiera y tomando decisiones que representen una ganancia con el tiempo y no un dolor de cabeza en nuestra vejez.

Internacionalista y economista. O-Marx me dicen. Crítico de Hayek y pupilo de Keynes. Apasionado de la lectura, preguntón por naturaleza y tímido por defecto. Orgullosamente UNAM e IPN.

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