Edrich Ballesteros DNaranja News

La manifestación de ideas como acto constitucional y la falla del sistema educativo

Es muy común en estos momentos electorales, que muchas personas manifiesten su apoyo o repudio a tal o cual partido, candidato, alianza, etcétera, lo cual es un ejercicio sano en una democracia.

Y es que, en un país democrático, como lo dice ser México, cualquier persona podría expresar una opinión sin que esto termine en la intención de un linchamiento por parte de otro sector de la sociedad, de hecho, la manifestación de ideas es un derecho que todos tenemos, que se incluye dentro de las garantías individuales en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, siendo más exactos, en el artículo sexto.

Artículo 6o. La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado.

Manifestar libremente el apoyo a uno u otro candidato no debería ser un problema, pero en la sociedad mexicana, esto queda solo en letra muerta, pues hoy por hoy, la división como sociedad por culpa de los partidos o candidatos se hace mas notoria en plenas campañas.

Si hay un debate, una exposición de ideas, una declaración, etcétera, nuestro candidato ganó, nuestro candidato fue el mejor, nuestro candidato salió con el brazo arriba, pero si alguien dice lo contrario, es motivo para atacarlo, insultarlo, menospreciarlo, minimizarlo.

Si en las redes sociales (tan útiles como peligrosas) y cuyo contenido no está controlado por ninguna dependencia gubernamental, por lo cual no hay censura alguna, todos podemos expresar que los candidatos ajenos al nuestro, son unos ladrones, unos mentirosos, e incluso, algunos hasta lo documentan con información no verificada, solo porque alguien con su misma afinidad política lo compartió, esto se convierte en una vil manifestación de ideas infundadas, de mentiras sin sustento, de creencias ilógicas y muchos se ven arrastrados por ello.

Ese es el verdadero problema y el fracaso real del sistema educativo.

Y es que la educación no solo es transmitir conocimientos básicos, sino contribuir al desarrollo como individuos y lograr ser seres realmente pensantes, y no, no lo digo yo, esto viene en el artículo tercero de nuestra carta magna.

Artículo 3.- ……

II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

¿Qué es la ignorancia?

La ignorancia en términos generales, proviene del latín “ignorare” que se puede traducir en un “no saber” es la carencia de un conocimiento de cualquier tipo, la ausencia de información en cualquier materia, eso es la ignorancia y sus efectos son sin duda muy dañinos en cualquier esfera.

Una persona ignorante, puede emitir una opinión, es su derecho, pero al no tener una base real de su dicho, su opinión no solo pierde validez, sino objetividad, y lo peor, que si dentro de su círculo hay gente con ese mismo grado de ignorancia, creerán como cierto algo que no lo es, y lo defenderán porque así se crea un paradigma: creo en lo que me dicen pero no lo cuestiono porque así ha sido siempre.

Hoy por hoy, se tiene un acceso a todo tipo de información que no se tenía hace 20 años, sin embargo, la ignorancia también nos hace creer todo, y por lo tanto, la capacidad de razonamiento queda aletargada, cualquier intento por contribuir a que dicha ignorancia desaparezca, será tomado como un insulto o como una agresión.

Las servidumbres, fanatismos y los prejuicios

Derivados de la ignorancia, estos tres elementos sirven para que aquellas personas que no quieren salir de su realidad, que no aceptan que sus conceptos son equivocados y que sus ideales no son válidos porque están basados en una mentira, sirvan a los intereses de otros que los ocupan para conseguir sus propios fines, ejemplos de estos hay muchos en la historia, líderes que engañaron a sus naciones y que la historia al final, los juzgó como los dictadores que fueron.

Tenemos la opción de buscar información, de compararla, de buscar más ideas respecto a un mismo tema, de especializarnos en una materia, con esto, la ignorancia puede ser erradicada de nuestras opiniones y servir para construir y no solo para atacar a aquellos que no están de acuerdo con nuestra opinión, eso hace la diferencia entre el ignorante y el real conocedor.

No digo que hay una verdad absoluta, eso sería totalmente falso, solo digo que lo que nos hace falta, y que no ha logrado este sistema educativo, es crear críticos, no solo seguidores que caen en el fanatismo y en la obediencia a ciegas, que se dejan llevar por una corriente o por el dicho de alguien igual o más ignorante.

Debe llegar el momento en el que sepamos que hacer con todo el conocimiento, cómo aplicarlo, cómo mejorar nuestro entorno con base en dicho elemento de conciencia, los insultos, los ataques, las descalificaciones, son una señal de ignorancia, y se vuelven peligrosas si no se mejora a través de la educación.

La educación, no solo entonces ha fallado en su búsqueda de evitar la ignorancia, la educación ha fallado en la búsqueda de crear seres pensantes, críticos, talentos, gente que valga la pena seguir.

Las leyes del país no son malas, lo malo es que no hay quien las aplique como debe ser, muchas veces, también por ignorancia…

Abogado litigante activo, aficionado a los deportes y preocupado por el bienestar y protección de los animales. Fiel dueño de un perro y amante del pozole blanco de Guerrero.

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